Todas las noticias

El Liceu reabre con 'La traviata' esta Navidad

  • Un reparto de lujo que cuenta con Pretty Yende, Lisette Oropesa, Kristina Mkhitaryan, con la reciente incorporación de Ermonela Jaho en el rol de Violetta, que cantará únicamente la función del día 30 de diciembre. Cuatro grandes Violetas acompañadas de Pavol Breslik y Dimitry Korchak como Alfredo Germont
  • Una partitura soberbia y elegante dirigida por la directora Speranza Scapucci que ya se puso al frente de la Orquesta y el Coro del Liceu con Attila la temporada 17/18, con gran éxito
  • Una producción de David McVicar que abandona el glamour habitual de la ópera de Verdi y propone una Traviata realista sin abandonar la elegancia característica del director de escena
  • Para finalizar el año, La traviata se podrá ver en cines de todo el mundo, en directo, el lunes 28 de diciembre
  • La primera función de la ópera se doblará en dos sesiones, el 4 y el 5 de diciembre, para poder alojar a 500 personas cada una, que es el máximo permitido en esta primera fase
  • Las funciones previstas para las 20h continuarán avanzándose a las 19h para cumplir con las últimas medidas decretadas por el Procicat, que obligan a cerrar los teatros antes de las 22h
  • Todos los espectadores afectados por las restricciones perimetrales podrán reubicarse en dos nuevas funciones habilitadas expresamente para poder permitir desplazamientos de fuera de Barcelona: 8 y 16 de diciembre a las 18h
  • La función para jóvenes: LiceUnder35, se pondrá a la venta el próximo jueves 3 de diciembre a las 16h​

Pretty Yende, Lisette Oropesa i Kristina Mkhitaryan.

Barcelona, 1 de diciembre de 2020. El Gran Teatre del Liceu se prepara para reabrir sus puertas al público y celebrar la Navidad con uno de los títulos más esperados de la temporada, La traviata de Verdi, una producción del célebre David McVicar y bajo la batuta de la directora italiana Speranza Scappucci. Un equipo artístico de lujo que se ve reforzado por una última incorporación, la soprano Ermonela Jaho que interpretará el rol de Violetta la última función (30 de diciembre) de la ópera. Pretty Yende (5, 7, 13, 21, y 28 de diciembre), Lisette Oropesa (10, 15, 19 y 27 de diciembre) y Kristina Mkhitaryan (4, 9, 12, 14, 17, 20 y 29 de diciembre) completan un reparto único de Violettas con cuatro de las sopranos más reconocidas en este papel. Los roles masculinos también brillan en esta Traviata con los tenores Pavol Breslik y Dimitry Korchak como Alfredo Germont y los barítonos Giovani Meoni, Àngel Òdena y George Gagnidze como el padre de Alfredo, Giorgio Germont. El lunes 28 de diciembre La traviata se podrá ver en directo a todo el mundo, gracias a la retransmisión en cines (las salas se podrán consultar en liceu.cat).

Lisette Oropesa, Pretty Yende, Speranza Scapucci i Marie Lambert.

Inicialmente, La traviata debía estrenarse el próximo 5 de diciembre, pero como esta única función se representará dentro de la fase 1 de la desescalada, el Gran Teatre del Liceu ha decidido dividir los espectadores de esta representación en dos funciones -4 y 5 de diciembre- que contarán con un máximo de 500 personas cada una para poder, así, seguir con su actividad cultural. Otra iniciativa que está adoptando el Teatre es reubicar a todo el público afectado por el confinamiento perimetral de fin de semana, y se habilitan dos nuevas funciones a las 18h de la tarde, el 8 y el 16 de diciembre para poder ofrecerles la posibilidad de poder venir facilitando los horarios por el posible desplazamiento desde fuera de Barcelona. Además, y como ya se anunció en su momento, todas las funciones de la ópera se iniciarán a las 19h, a excepción de las fechas 12, 13, 20 y 27 que mantienen sus horas originales de fin de semana, para poder cerrar la actividad a las 22h tal como requiere la normativa actual. La función del Under 35, prevista para el 7 de diciembre, se pondrá a la venta el próximo jueves a las 16h con un precio único de 15€.

Estrenada en Venecia en 1853, La traviata fue desde el primer momento una obra de una gran modernidad, inspirada en sucesos recientes y mundanos –la muerte por tuberculosis en París de una joven cortesana, Marie Duplessis, cuya vida transportó a la ficción el escritor Alexandre Dumas (hijo) en su gran éxito La dama de las camelias– y que significó en su momento una gran revolución en el género: no solo cuestionaba el dominio de la ópera histórica, sino que formalmente rompía con muchas de las convenciones del bel canto y profundizaba en la ambición de Verdi –compartida también por Wagner aquellos mismos años–, de estrechar el nexo entre ópera y teatro, manteniendo el nivel musical a la vez que se forzaba un adelanto escénico hacia estándares próximos a Shakespeare.

El reto de David McVicar con esta Traviata consiste en conseguir pasar del rosa al negro, del estilo galante al realismo que, inicialmente, era el ánimo de Verdi cuando propuso hacer una ópera actual sobre el París de su tiempo. En esta propuesta, Violetta no es una damisela que tiene dificultades, sino una cortesana que solo recibe el favor social en su salón privado. Por eso en la producción de McVicar, lo que domina es un tono negro que subraya la sordidez del contexto de la historia y su destino funesto, sin dejar atrás la elegancia habitual de sus propuestas, esmerada con los detalles, llena de lecturas ambiguas, en la que laten con furia las dos pulsiones humanas que pueden ser más poderosas que el amor: el sexo y la muerte.

 

La historia de La traviata relata la vida de Violetta, una prostituta con éxito en un París que ya se intuye decadente y golpeado por la tuberculosis. Ella aspira a la felicidad vacía de los placeres huidizos, hasta que conoce a Alfredo Germont, un admirador que le declara su afecto. Violetta cae vencida por la fuerza del amor incondicional, pero cuando parece adentrarse en una vida mejor –más sencilla, más plena y llena de significado–, la bendición se convierte una condena, atacada por todos los males posibles: los celos, la traición y la tisis, que acaba con la vida de Violetta y su aspiración de elevarse, en vida, hacia un plan superior. Esta representación del amor –el bien supremo, pero inalcanzable sin sacrificio– es la que convierte a La traviata en una ópera inmortal, a lo largo de los siglos y para todos los públicos.

La traviata es uno de los platos fuertes de esta Navidad en el Liceu y uno de los títulos operísticos más representados en todo el mundo y adecuado para la iniciación en el género. Uno de sus méritos es la partitura de Verdi, soberbia y elegante, una de las más equilibradas e inspiradas del compositor, así como la universalidad de su argumento, que consiste en la investigación desesperada de la felicidad y la redención en la vida a través del amor.