El Gran Teatre del Liceu presenta el concierto ‘Fiesta Criolla amb Jordi Savall i Santi Moix’ el jueves 6 de noviembre, una experiencia única que une música, arte y aromas. Con La Capella Reial de Catalunya, Le Concert des Nations y Tembembe Ensamble Continuo, Jordi Savall nos invita a un viaje por las raíces musicales de Latinoamérica, fruto del mestizaje entre culturas indígenas, africanas y europeas. El artista Santi Moix acompaña con una proyección visual llena de color y espiritualidad.
El Gran Teatre del Liceu presenta el concierto Fiesta Criolla amb Jordi Savall i Santi Moix. Un viaje por Latinoamérica el próximo jueves 6 de noviembre. El maestro Jordi Savall, al frente de Le Concert des Nations, ofrecerá un concierto excepcional que continúa su trayectoria de explorar las conexiones entre culturas a través de la música. Fiesta Criolla propone un recorrido fascinante por las raíces de Latinoamérica y se convierte en mucho más que un concierto: una experiencia sensorial completa que dialoga con la creación visual del artista Santi Moix e incorpora sistemas de difusión aromática.
El concierto contará con la participación de ArteSon DANZA MÉXICO y la coreógrafa y directora Maria del Carmen Ochoa; los integrantes de Tembembe Ensamble Continuo; varios solistas (Maria Juliana Linhares, soprano, Brasil; Lixsania Fernández, mezzosoprano, Cuba; Yannis François, bajo y danza, Guadalupe; Zé Luis Nascimento, percusión, Brasil); La Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations.
El universo pictórico de Santi Moix se fusiona con el concierto para crear una experiencia única
El espectáculo Fiesta Criolla va más allá del concierto sinfónico para convertirse en una experiencia multisensorial que combina música y arte. En diálogo con la obra del artista Santi Moix, el proyecto invita al público a viajar a las raíces musicales de América Latina a través de una propuesta en la que la creación visual y la interpretación musical conviven en un mismo universo.
Santi Moix (Barcelona, 1960) es un artista polifacético que vive en Nueva York desde 1986. Su trayectoria abarca disciplinas como la pintura, la escultura, el dibujo, la cerámica y la pintura mural, con una obra que trasciende los límites de los géneros tradicionales y fusiona figuración y abstracción para ofrecer una expresión visual llena de vida y movimiento. Sus trabajos, de colores vivos y formas orgánicas, evocan una relación poética con la naturaleza y el paso del tiempo.
Para Fiesta Criolla, Moix ha creado una obra inédita y exclusiva: un conjunto de pinturas realizadas sobre láminas transparentes que han sido posteriormente animadas para dar lugar a una proyección de más de 50 minutos de imágenes en movimiento. Este trabajo, desarrollado junto a un equipo de animación, convierte su pintura en una sucesión visual vibrante que acompaña y dialoga constantemente con la música de Jordi Savall.
La obra de Moix evoca el universo tropical y fascinante de América Latina, un territorio de exuberancia cultural y de riqueza visual y simbólica, pero también marcado por las tensiones y contradicciones políticas e históricas derivadas de los procesos de colonización y de intercambio entre continentes. El artista consigue así transformar el escenario en un espacio donde la pintura se convierte en música y la música en color, ofreciendo al público una experiencia total, llena de ritmo, luz y emoción.
Sistemas de difusión aromática para una experiencia sensorial sin precedentes
La Fiesta Criolla es un concierto lleno de sensibilidad, dirigido con la maestría de Jordi Savall, que invita a activar un nuevo sentido: el olfato. Incorporar aromas en un concierto es algo poco habitual, y por ello esta propuesta se convierte en especialmente singular.
Para estimular este sentido, se han instalado sistemas de difusión aromática fuera de la Sala, que dejarán emerger una fragancia evocadora de las texturas olfativas de Latinoamérica, transportando simbólicamente al público hasta el bosque, la selva más profunda.
El aroma elegido es el petricor, que recuerda el olor de la tierra húmeda tras la lluvia. La Fundació Ernesto Ventós ha creado este perfume de manera exclusiva para la ocasión, con la voluntad de ofrecer una experiencia musical y sensorial plena e inmersiva.
Fiesta Criolla en el virreinato del Perú, con palabras de Jordi Savall
«Las veinte piezas que forman la colección musical del Códex Trujillo del Perú representan un caso excepcional en la historia de las músicas autóctonas del Nuevo Mundo. Este conjunto de tonadas, cachuas, tonadillas, bayles, cachuytas y lanchas nos permite conocer el repertorio propio de las tradiciones del país —como indica el texto de una de las cachuas cantadas, “al uso de nuestra tierra”— y muy concretamente los cantos y danzas preferidos por las clases populares que vivían en el Virreinato del Perú a finales del siglo XVIII.
La gran mayoría de los cantos está compuesta por tonadas o canciones pensadas para ser bailadas cantando (“para baylar cantando”); aunque la mayor parte de los textos están en lengua castellana, con las deformaciones típicas del castellano hablado por los indígenas, también se encuentran textos en quechua y en mochica, que muestran —como la propia música— una relación evidente con las culturas indígenas de origen indio o africano. Todos estos elementos explican el estilo tan particular de estos “cantos de la tierra”, que los diferencia claramente de las músicas de España y del Nuevo Mundo que nos han llegado de la mano de los compositores de la época que ocupaban cargos en la corte o en las grandes iglesias del Virreinato del Perú.
Hemos dado a nuestro recopilatorio el subtítulo de Fiesta Criolla al virregnat del Perú para indicar el origen de las simbiosis locales e hispánicas y la influencia de los pueblos amerindios y africanos llegados con el tráfico de esclavos (sin ninguna intención de limitar el término “mestizo” a su significado original); en la fiesta simbólica que imaginamos celebrar con esta maravillosa colección musical de alrededor de 1780, participan todas las variantes de razas y clases sociales que convivían dentro de la sociedad muy rica y estratificada de este Virreinato del Perú, encabezada por los españoles y los criollos (blancos, pero también africanos nacidos en América), seguidos por las diferentes razas de indígenas, los mestizos (mezcla de indígena y blanco o viceversa), los negros africanos (llegados como esclavos) y los mulatos (nacidos de blanco y negra).
Cuando los españoles llegaron al Perú encabezados por Francisco Pizarro (1532), la sociedad indígena original ya conocía, desde hacía más de dos mil años, culturas muy ricas como las de Nazca, Tiahuanaco, Chimú o Chincha. Así pues, la formación de las prácticas musicales durante la segunda mitad del siglo XVII pasó por un largo diálogo entre las tradiciones locales y la probable influencia y fusión final con los aportes extranjeros, ya fueran ibéricos o africanos.
Finalmente, aunque se pueden percibir ciertas influencias armónicas, rítmicas, melódicas o instrumentales procedentes de las tradiciones musicales españolas o europeas (aportadas en su inmensa mayoría por los músicos que acompañaron a los conquistadores), el repertorio del Códex Trujillo permanece muy fiel a lo que consideramos una síntesis ejemplar de un lenguaje popular propio de las tradiciones locales. Es una hipótesis que se convierte en certeza al constatar la singular originalidad de estas danzas cantadas y las pocas semejanzas que se pueden encontrar entre el repertorio ibérico y el sudamericano de los siglos XVII y XVIII. Todo ello se hace aún más evidente si se toma el testimonio de las 1.411 acuarelas del Códex, especialmente 36 de ellas que, mostrando a los músicos con sus instrumentos, sus vestimentas y las coreografías de cada danza, nos revelan la verdadera historia de las tradiciones musicales populares del Perú colonial, evidenciando claramente el eslabón perdido entre las músicas antiguas del Nuevo Mundo y su repertorio tradicional, tan extraordinariamente vivo todavía hoy.
Creemos que las músicas del Códex Trujillo, preservadas gracias a la recopilación organizada por el obispo Baltasar Jaime Martínez Compañón —un ilustre representante de ese “despotismo ilustrado” tan característico del reinado de Carlos III de España—, constituyen un magnífico ejemplo del valor artístico y humano de un pueblo que, más allá de la implacable explotación colonial y del sufrimiento padecido a lo largo de los siglos (y quizás aún existente hoy), lucha por reencontrar su dignidad y un hilo de esperanza gracias a la alegría de la música y la danza.
La energía inagotable y la gracia exótica de estos ritmos y de las antiguas melodías son la prueba indiscutible de que la creatividad popular siempre es capaz de producir músicas maravillosas, en las que la belleza, la emoción y la alegría nos hablan todavía hoy con toda la vitalidad y la poesía del instante vivido.»
Jordi Savall
‘Sur le noir’, exposición de Santi Moix en el Saló dels Miralls
Del 3 al 10 de noviembre se podrá visitar la exposición de Santi Moix, ‘Sur le noir’, en el Saló dels Miralls.
El artista Santi Moix, reconocido por su obra llena de color, formas orgánicas y diálogo con la naturaleza, ha desarrollado una trayectoria que va mucho más allá de la pintura. A lo largo de los años ha explorado disciplinas como la escultura y la instalación, ampliando constantemente los límites de su lenguaje artístico. Uno de sus proyectos más destacados es la intervención en la iglesia de Sant Víctor de Saurí, donde transformó el espacio con frescos monumentales que integran arte y espiritualidad.
Inspirado tanto por el expresionismo abstracto como por la pintura renacentista, y marcado por sus experiencias entre Barcelona y Nueva York, Moix ha consolidado un estilo propio, reconocible y profundamente vitalista. Su obra invita a observar el mundo con una mirada renovada, en la que la naturaleza y la condición humana se encuentran en un equilibrio constante entre vida, cambio y belleza.
“Estaba a las afueras de Marrakech cuando vi a un chico acercarse con una ánfora. Venía de recoger agua. Hacía unos meses yo había estado trabajando con la cerámica negra de Quart y permanecí quieto esperando averiguar de qué tipo de cerámica estaba hecho aquel recipiente. A medida que él se acercaba me di cuenta de que no era cerámica, eran neumáticos compuestos de tal manera que formaban una ánfora perfecta: no solo cumplía su función, sino que además mejoraba el modelo que copiaba, ya que si caía no se rompía, y en un lugar donde el agua debe transportarse hasta casa, ¡eso lo cambia todo! Supe que en Marrakech, en la calle Riad Sitou, reciclaban los neumáticos para fabricar todo tipo de utensilios: cestas, calzado, mangueras para recoger el agua de los camellos, etc. Este hallazgo me abrió nuevos horizontes para hacer escultura y crear formas que se han convertido en esenciales en mi lenguaje iconográfico y que me han acompañado desde entonces.”
Santi Moix
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Leopoldo Novoa es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México (SNCA).
Alia Vox es el productor en exclusiva de las grabaciones de Jordi Savall y sus grupos.
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