Momentos musicales clave

Un reparto especializado ideal para afrontar la extrema dificultad de 'Akhnaten'

'Akhnaten' (1984) fue la culminación de una trilogía con la que Philip Glass sacudió los cimientos de la ópera de vanguardia. De hecho, a Glass nunca le ha gustado la palabra ópera: siempre se ha sentido más atraído por el concepto de acción escénica con música. No obstante, con 'Akhnaten' —continuación de 'Einstein on the Beach' y 'Satyagraha'— dio un paso firme hacia la conciliación de la tradición y la experimentación. Esta obra sobre el faraón Akhenatón mantiene el estilo repetitivo y pulsante de Glass, pero desarrolla también un argumento ordenado y un lenguaje musical más cercano a las convenciones operísticas.

Acto I. Coro
“Funeral of Amenhotep III”

Tras un preludio que nos introduce en la atmósfera de la ópera, marcada por el estilo de Glass —un flujo constante de arpegios hipnóticos con un pulso rítmico implacable—, la primera escena de Akhnaten se sitúa en el funeral del faraón Amenhotep III. En esta sección, el vigor del coro y la densidad eléctrica de la orquesta van acompañados de una firme sección de percusión en la que Glass intentó imaginar, a partir de los estudios musicológicos a su alcance, cómo sería la música ritual del antiguo Egipto. Adaptada, eso sí, a su lenguaje puramente minimalista.

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Escena de Akhnaten (©Belinda Jiao)

Acto II. Akhenatón, Nefertiti
“Akhnaten and Nefertiti”

Sobre un fondo rojo intenso, el faraón Akhenatón y su esposa, Nefertiti, inician una nueva fase del reinado: Aton es el único dios de Egipto y la construcción de la Ciudad del Horizonte está en marcha, dando lugar a una escena de majestuosa celebración del poder, el fervor religioso y el amor que une a la pareja. Esta escena es un dúo entre el contratenor y la mezzosoprano de extraordinaria dificultad, ya que se sitúa en una tesitura vocal muy alta y va acompañada de un muro orquestal que, a medida que avanza el dúo, crece en volumen hasta culminar en un éxtasis explosivo.

Acto II. Akhenaton
“Hym to the Sun”

Una vez completada la Ciudad del Horizonte, consagrada al dios Aton, Akhenatón se dirige al sol con una oración. Esta parte del libreto está inspirada en una inscripción encontrada en las ruinas de Al-Amārna que los arqueólogos creen que podría ser obra del propio faraón. También es la parte principal del protagonista, un largo pasaje para contratenor que reúne diversas emociones que caracterizan a Akhenatón: la fe que se confunde con el fanatismo, pero también el deseo de alcanzar el estado sublime de unión con el sol, con un acompañamiento orquestal, luminoso, por supuesto.

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Escena de Akhnaten (©Belinda Jiao)

En escena

Akhnaten is an opera that, since its premiere with great success in Stuttgart in 1984, has regularly reappeared in theaters around the world. This means it has never been a rarity or an eccentricity —it has, fortunately, left behind the unfortunate status of being a dark work that is occasionally revived only to fall back into obscurity—, but it also cannot be considered a standard repertoire piece, the kind that professional singers memorize completely. Akhnaten is an opera that requires specialists: it involves learning texts in ancient Egyptian and undergoing long rehearsals; it is not for any singer and cannot be learned quickly. For this reason, the artistic team presenting Philip Glass’s third major opera in Barcelona will, to a large extent, be the same one that has performed it since the 2016 revival directed by Phelim McDermott. Almost ten years have passed since its premiere in London, and during this time the production has been staged in cities such as Los Angeles and New York, meaning that now, arriving in Barcelona, the cast has perfectly internalized the opera’s musical and vocal mechanisms and is capable of performing it flawlessly.

"La orquesta [en el caso de Akhnaten] es inusual, con vientos, metales y un amplio complemento de percusión, pero sin violines; la ausencia de cuerdas crea un sonido ominoso, meditativo, muy adecuado para un tema trágico como este."

De hecho, la dirección musical estará a cargo de la norteamericana Karen Kamensek, una directora que ya se encargó de dirigir desde el foso las funciones en la Metropolitan Opera de Nueva York, y que, dentro de su sorprendente eclecticismo —se atreve tanto con la ópera del siglo XVII como con la de los siglos XX y XXI—, ha trabajado especialmente el repertorio de Philip Glass. Kamensek tendrá la responsabilidad de guiar a la Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu a través de las líneas curvas y los tempos rápidos de la música de Glass —será la primera vez en muchos años que se interprete en el Liceu una obra minimalista clásica, un estilo muy infrecuente pese a su popularidad. La batuta de Kamensek también dirigirá al Coro del Gran Teatre del Liceu y a su director, Pablo Assante, que tiene un papel central en Akhnaten, así como a los cantantes principales. El papel protagonista del faraón será interpretado por el prestigioso contratenor norteamericano Anthony Roth Costanzo, que desde 2016 canta la dificilísima parte de Akhenatón —de gran exigencia tanto musical como interpretativa, teniendo en cuenta que el personaje prácticamente no abandona el escenario desde la primera escena. Por su parte, la reina Nefertiti será encarnada por la mezzosoprano tuneciano-canadiense Rihab Chaieb, que también lleva años interpretando este rol en perfecta compenetración con Roth Costanzo.

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Escena de Akhnaten (©Belinda Jiao)

Un papel importante en esta ópera es el del escriba, escrito para barítono y con largas partes declamadas, lo que exige que el intérprete sea un cantante competente y también un buen actor. Este rol será interpretado por el estadounidense Zachary James, que acumula una amplia experiencia en ópera, pero también en teatro musical en Broadway e incluso en el cabaret. El otro papel importante de la ópera, la reina madre Tiy, será interpretado por la soprano barcelonesa Katerina Estrada Tretyakova. Los papeles secundarios recaerán en cantantes locales: los barítonos Joan Martín-Royo y Toni Marsol serán respectivamente el general Horemheb y Ai, el consejero del faraón, y el tenor José Manuel Montero interpretará al gran sacerdote de Amón. Finalmente, en el tercer acto aparecen las seis hijas de Akhenatón y Nefertiti, que serán interpretadas por seis cantantes fenomenales: Alba Valdivieso, Carmen Buendía, Mar Esteve, Carol García, Marina Pinchuk y Anna Tobella.