Benjamin en Portbou es un estreno muy especial: por primera vez la ópera se presenta completa y orquestada en el teatro. Antoni Ros-Marbà, que la dirigirá con casi 90 años, culmina así su trayectoria como compositor. La versión semiescenificada, con dirección de Anna Ponces e iluminación de Playmodes, se centra en el concepto de exilio a través de la luz y la sombra. El elenco está encabezado por el tenor Peter Tantsits, con un destacado reparto de voces locales.
Benjamin en Portbou es un estreno con muchos alicientes. En primer lugar, es un estreno absoluto: la primera vez que la ópera sonará completa, orquestada y cantada en el espacio óptimo de un teatro —hasta ahora solo se conocían pequeños fragmentos de la reducción para piano, interpretados por Ros-Marbà en reuniones prácticamente privadas y de muy reducido aforo—, y esto por sí solo ya plantea una intriga inicial. ¿Qué tipo de ópera será esta obra que parte de Cataluña y tiene un carácter europeo? ¿Qué huella emocional dejará en el público, y qué lugar ocupará en la historia futura de este género?
La curiosidad por lo nuevo, por lo que nos es desconocido, es un atractivo en sí mismo de las dos funciones programadas, pero lo es aún más que sea el propio Antoni Ros-Marbà quien desarrolle su extraordinario currículum como director de orquesta y suba una vez más al podio del Liceu para dirigir la orquesta. Aunque se acerca a los 90 años, Ros-Marbà no se ha retirado definitivamente de su actividad principal: hace pocas temporadas dirigió varios programas con la OBC que celebraban su admirable trayectoria y su importancia en la música catalana y española, y sin duda pertenece a esa categoría principal de maestros que seguirán dirigiendo hasta su último aliento. Esta decisión de defender personalmente su música es, por tanto, otro elemento clave del estreno de Benjamin en Portbou: será una ópera que entra en la categoría tan exclusiva de obras dirigidas por su propio compositor.
La presentación de la ópera será en una versión semiescenificada en la que ha trabajado la directora de escena Anna Ponces, una estrecha colaboradora del Liceu que no solo coordina, junto con Àlex Ollé, el proyecto de óperas contemporáneas Òh!pera, sino que también ha dirigido diversas producciones y reposiciones en el teatro y en otras instituciones. Según Ponces, esta opción semiescénica —que no despliega una escenografía variable, pero conserva toda la simbología y gestualidad que se espera en una función convencional— permitirá apreciar la riqueza dramática de la obra gracias al uso de la luz, generada por una instalación de Playmodes, el prestigioso estudio de creación de arte interactivo fundado en Girona por Eloi Maduell y Santi Vilanova hace ya más de 15 años, y que cuenta con participaciones destacadas en eventos de la escena internacional centrada en las nuevas tecnologías aplicadas a la creación artística, como el Sónar o La Fête des Lumières de Lyon.
Playmodes recuperará la obra Signes, que sumergirá el escenario en un juego de luces hipnótico. Para Anna Ponces, el punto de partida de esta escenificación es el concepto de exilio, huida y refugio, que se desarrollará a partir de la tensión entre luces y sombras que aparece en varios momentos descritos en el libreto: cuando Walter Benjamin cruza la frontera de Francia como si fuera una sombra, o la presencia constante —y clave al final de la historia— de un personaje simbólico importante para el escritor, el Angelus Novus. Así, será la luz de Playmodes la que construya los espacios y destaque las tensiones del libreto, además de dar un marco de actualidad escénica a una ópera que no renuncia a ser totalmente moderna.
Los cantantes en escena serán el tenor estadounidense Peter Tantsits, que asumirá el papel principal de Walter Benjamin —tan protagonista que aparece en todas las escenas y prácticamente no tiene momentos de descanso—, y con él habrá un fantástico elenco de voces locales formado por el barítono Joan Martín-Royo (Gerhard Scholem), las mezzosopranos Laura Vila y Marta Valero (Dora Pollack Benjamin y Hannah Arendt, respectivamente), el tenor David Alegret (Bertolt Brecht), la soprano Elena Copons (Asja Lascis), la soprano de coloratura Serena Sáenz (Angelus Novus) y el barítono Pau Armengol (Ernst Schoen).
La ópera también incluye un papel para una niña soprano (la hija de Walter Benjamin, interpretada por Ruth González), y dos actores que encarnan al Enano Jorobado y a Lisa Fittko: Lluís Marquès y Bea Segura. Un reparto que ha trabajado con gran intensidad para hacer realidad el sueño de Anthony Carroll Madigan, Antoni Ros-Marbà y el Liceu: poder estrenar, por fin, una ópera largamente esperada.