Una lectura contemporánea de 'Manon Lescaut' traslada el clásico al presente y convierte a la protagonista en una inmigrante sin papeles. En un espacio escénico moderno, presidido por el concepto 'love', la historia se convierte en una denuncia de la deshumanización, de las fronteras y del deseo desesperado de un futuro mejor, donde el amor y la supervivencia chocan hasta el agotamiento final.
La historia de Manon Lescaut, tal como el abad Prévost la dio a conocer en la primera mitad del siglo XVIII, fue considerada una novela escandalosa para su tiempo, aunque hoy no puede dejar de leerse como un relato moral que, en el eterno conflicto entre la pasión y la razón, previene contra la locura del amor. El desierto en el que finalmente muere Manon Lescaut no deja de ser, por encima de cualquier otra cosa, el desierto provocado por el intenso fuego de un amor que rompe con toda jerarquía y conveniencia.
Por todo ello nos parece especialmente importante lograr que, a primera vista, se entienda que lo que proponemos es una lectura desde el presente. Y, puesto que queremos hablar de una realidad actual, hemos planteado un espacio moderno, de ascendencia conceptual, presidido en todo momento por la palabra love en letras corpóreas de grandes dimensiones que recogen la idea central de la ópera de Puccini. La centralidad conceptual del amor —love— nos permite desarrollar, a partir de ahí, los otros conceptos integrados en Manon Lescaut —ambición, riqueza, jerarquía social, castigo, expulsión— desde una lectura explícitamente contemporánea.
Manon Lescaut es, en nuestra versión, una inmigrante sin papeles. Podría venir de cualquier lugar del mundo huyendo de la miseria, la guerra, el maltrato, la degradación social o simplemente atraída por las oportunidades que se ofrecen ante los ojos de quienes ven en el espejismo de Europa un paraíso de felicidad. Alrededor de su personaje hemos tejido una nueva dramaturgia que permite una relectura contemporánea de la historia de Manon Lescaut.
Tras la deportación de Manon Lescaut, el acto final transcurre en algún territorio desértico. La desesperación de Manon no es solo desesperación por el amor. Lo que la ha llevado hasta allí es la voluntad indestructible de volver a intentar llegar a Europa, una decisión ciega de avanzar, de no quedarse atrás, de sobrevivir a cualquier precio. Manon muere de agotamiento, tristeza y desesperación. Su amor, su verdadero amor, es el amor desesperado de quien no quiere renunciar a un futuro mejor. Su verdadero desierto es la infinita sensación de soledad que la invade al quedarse sola frente a la valla fronteriza que la separa irremediablemente del futuro.
Manon Lescaut muere víctima de una deshumanización capaz de marchitar cualquier paisaje y convertirlo todo en un desierto, un desierto de amor. Love.
Àlex Ollé
Dirección de escena