Walter Benjamin murió en Portbou en 1940 huyendo de la Francia ocupada. Este suicidio inspira una ópera con libreto de Anthony Madigan, que explora su vida intelectual y mística. La música, dirigida por Ros-Marbà, evoca la vanguardia modernista europea con un toque mediterráneo. Descubre esta ópera sobre Walter Benjamin y su conexión con Portbou.
El filósofo alemán Walter Benjamin se quitó la vida en Portbou el 26 de septiembre de 1940, tras haber ingerido una dosis mortal de morfina. El día anterior, acompañado de la guía Lisa Fittko, había cruzado junto con otros judíos exiliados la frontera entre Francia y España mientras huía de los nazis —conocida como la ruta Líster—, después de abandonar París cuando fue ocupada por los alemanes al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Su esperanza era llegar a Lisboa para embarcar hacia América, pero quedó atrapado en un escabroso laberinto burocrático: el visado de Benjamin no le permitía salir del pueblo y entrar en España. Si hubiera regresado a Francia, habría sido detenido por la Gestapo. Benjamin no sabía que las restricciones de paso se relajarían días después, y por eso su decisión resulta aún más trágica, aunque también es cierto que, en ese momento de su vida, cansado y con una afección cardíaca, no tenía mucha esperanza en el futuro. En cualquier caso, la muerte prematura de uno de los pensadores más influyentes de la primera mitad del siglo XX supuso un episodio trágico en la historia de Europa, tanto por la obra que no llegó a escribir —el Libro de los Pasajes quedó incompleto, y la maleta llena de papeles que llevaba se extravió—, como por ser un claro ejemplo de la despiadada barbarie de la guerra y una de sus peores secuelas, el exilio.
La obra se centra en el pensamiento, los amores y la espiritualidad del filósofo Walter Benjamin a partir del último episodio de su vida, su suicidio en Portbou en 1940.
Este episodio marca el inicio y el final del libreto que Anthony Carroll Madigan comenzó a escribir hace más de 15 años. Madigan fue un importante cantante, pianista, educador, actor y promotor vinculado a las artes, con un estrecho vínculo con Barcelona y Madrid, la ciudad donde falleció en 2020, a los 71 años. Había nacido en Nueva York, pero llegó muy joven a España y desarrolló la mayor parte de su carrera profesional aquí: fundó una compañía de teatro cómico inspirada en la commedia dell’arte del siglo XVIII, dio clases de canto, actuó en series de televisión —y todo esto lo acercó en un determinado momento de su vida al maestro Antoni Ros-Marbà, algunos años mayor que él, con quien forjó una larga amistad. Madigan y Ros-Marbà colaboraron en un libro de conversaciones, Un acto de libertad, y también en el primer proyecto de ópera conjunto, que ha acabado siendo Benjamin a Portbou.
Tras indagar en la vida y la obra de Walter Benjamin, Madigan escribió un libreto en inglés —con partes en alemán y francés— que narra el final del filósofo en la Costa Brava, y ofrece también una serie de flashbacks que explican diversos episodios de su vida intelectual y sentimental. La ópera se divide en dos actos y 13 postales o escenas —Benjamin era un ávido coleccionista de postales y el número 13 tenía un simbolismo especial para él, de ahí la denominación y división de Madigan—, y en su desarrollo argumental asistimos a disputas teóricas —con su amigo Gerhard Scholem, su prima Hannah Arendt y el dramaturgo Bertolt Brecht—, problemas familiares, romances —con su amante rusa, Asja Lascis— y la huida de París, así como varios destellos místicos en los que aparecen dos personajes simbólicos que también recorren la obra de Benjamin, el Enano Jorobado y el Angelus Novus. En conjunto, se trata de una vívida impresión del triunfo intelectual y la tragedia vital de un filósofo clave del siglo XX, y aún uno de los más estudiados actualmente.
«El mismo compositor dirigirá las dos funciones programadas, que se representarán en una versión semiescenificada con el apoyo de una instalación de luces del estudio Playmodes.»
Antoni Ros-Marbà ha dedicado la mayor parte de su carrera profesional a la dirección de orquesta y es, sin duda, el maestro catalán más importante de la segunda mitad del siglo XX; pero también es relevante como compositor, aunque su catálogo sea menos extenso de lo que merece. Ros-Marbà siempre ha tenido un pie en la tradición y la cultura popular —ha compuesto sardanas y ha arreglado los himnos de Cataluña y el del centenario del FC Barcelona, por ejemplo—, y el otro en la vanguardia posterior a Schönberg, y la partitura de Benjamin a Portbou refleja esta doble actividad. Ros-Marbà había compuesto cantatas como Tirant lo Blanc, pero nunca una ópera: según sus palabras, ha intentado encontrar el punto de unión entre el modernismo alemán de la época de Benjamin —hay pasajes dodecafónicos, otros expresionistas, la forma de canto es mayoritariamente parte de la expresión recitada conocida como sprechgesang— y un aire mediterráneo del que Ros-Marbà no puede ni quiere desprenderse. La partitura se terminó en 2015 y, finalmente, tras muchos retrasos y noticias tristes, como la muerte de Madigan y una pandemia que obligó a aplazar los planes inicialmente trazados para su estreno, debutará mundialmente en el Liceu, con el propio Antoni Ros-Marbà dirigiendo desde el podio, a sus 88 años, lo que seguramente sea la obra más larga, compleja y personal de su vida.